Terrinches

Terrinches

Extensión: 55,52 km²
Habitantes: 697 (INE 2019)
Densidad: 12,81 hab./km²
Tlf. Ayuntamiento: 926 387 201
Web del Ayuntamiento
C.Postal: 13341
Ubicación: 38°36′36″N 2°50′29″O
Gentilicio: Terrinchoso, -a
Patrona: Nuestra Señora de Luciana

Introducción.-

Terrinches se localiza en el extremo Sudeste de la Provincia de Ciudad Real. Está próxima a Santa Cruz de los Cáñamos, Almedina, Albaladejo y Puebla del Príncipe, pueblos a los que se une mediante carreteras comarcales. No obstante, su término municipal (54,8 km²) queda rodeado por el de Montiel, antigua cabecera de esta comarca, de la que era aldea dependiente.

Su economía se basa en la explotación de los recursos agrícolas, en especial el olivo, y cinegéticos (caza menor).

El trazado urbano del pueblo evidencia un origen medieval, con calles de traza irregular adaptadas a la orografía del emplazamiento. No en vano, se ha desarrollado al cobijo de una pequeña fortaleza ubicada en lo alto de un cerro. Esta circunstancia justifica la existencia de calles empinadas, algunas estrechas, de recorrido sinuoso e incluso escalonadas. Por contra, la parte baja, situada en zona con menor pendiente, presenta un viario más racional.

En cuanto al caserío, hay un claro predominio de la vivienda de una y dos plantas, aunque no falta algún que otro edificio de tres, entre las que apenas hay presencia de vivienda tradicional.

Por otro lado, el entorno de Terrinches nos muestra un paisaje marcado por una continua sucesión de pequeñas elevaciones -muchas con sus laderas pobladas por olivos- que alcanzan su cota más elevada en Cerro Conejero (1.008 m.), al Sur, y Castellanos (1.041 m.), a Poniente. Al Este y al Sur hay amplios espacios llanos y de suaves lomas, surcados por arroyos estacionales que vierten al Guadalmena. Las sierras de Segura y Alcaraz cierran el horizonte en esta dirección.

La mayoría de sus historiadores consideran que sería este uno de los enclaves más antiguos del Campo de Montiel, con poblamiento muy temprano, siendo bien conocido ya en época romana.

Su población se concentró, durante la dominación musulmana, bajo la sombra protectora de un pequeño fuerte, reconquistado por las fuerzas cristianas a principios del siglo XIII, en las mismas campañas que supusieron la toma de Almedina y Montiel, pasando desde entonces a formar parte de las posesiones de la Orden de Santiago. En la sentencia del año 1243 entre los santiaguistas y el Concejo de Alcaraz, Terrinches se menciona como lugar poblado con iglesia abierta.

Aunque en el conocimiento de sus vecinos era villa inmemorial, Corchado sospecha que, dada su alfoz completamente rodeado de jurisdicción de Montiel, en los primeros momentos fue aldea dependiente de esa cabeza de Partido. Muy pronto se vio elevada al rango de villa, adquiriendo rápidamente conciencia de su privilegiada situación. No obstante su posterior evolución histórica fue bastante complicada, sufriendo el efecto de varias incursiones musulmanas en los últimos siglos de la Reconquista, provocando un claro retroceso en su desarrollo.

Durante los siglos XV y XVI su evolución estuvo caracterizada por las crisis y un lento crecimiento. Esta situación empeoró durante la centuria siguiente, sometiendo la villa a un empobrecimiento progresivo, con el subsiguiente despoblamiento. Los primeros atisbos de recuperación son muy tardíos, teniendo que retrasarlos hasta las últimas décadas de este siglo, con una recuperación lenta y costosa, comenzando el siglo XVIII con modestas perspectivas.

Construcciones
ALUSER S.L.

Ctra. Ciudad Real - Murcia, Km. 124
Villanueva de los Infantes (Ciudad Real)
Tlf. 926 361 210
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Antecedentes Históricos.-

La etimología del nombre es difícil de determinar. Parece tener algunos morfemas del ibérico, como la terminación en -es, que indica "Pueblo". De prehistoria muy antigua, y situado junto a una ruta principal de penetración de Levante a Andalucía, se han documentado recientemente en su término municipal yacimientos correspondientes a la prehistoria-Edad del Bronce, y una villa de época romana, que son objeto de estudio en los últimos años.

Terrinches cuenta con un importante patrimonio documental, preferentemente a partir del siglo XVI, así como unos yacimientos arqueológicos de relevancia (Castillejo del Bonete, La Ontavia), cuyas investigaciones arrojarán nuevos descubrimientos sobre los orígenes de la localidad. Entretanto, los referentes históricos a los que tenemos acceso en la actualidad, señalan el punto inicial de Terrinches como resultado de una de las repoblaciones llevadas a cabo por la Orden de Santiago, estando incluida la población en la Concordia que se celebró en 1245, entre el arzobispo de Toledo y la Orden religiosa-militar. Este hecho motiva que en el escudo heráldico del municipio salga el cuartel primero, recalando este punto con campo de plata y veneración santiaguista de gules.

Siguiendo con el simbolismo de la heráldica local, el cuartel segundo de evoca, como consecuencia de la raíz turris, un posible origen con la denominación “Torreblanca”, de la que pudiera derivarse la actual de Terrinches. Esta importancia como bastión defensivo, ya en la denominación de la localidad, se sostiene, asimismo, por las Crónicas de Alfonso X, en la cual se recoge un ataque árabe a la villa. En razón de estos hechos, en el escudo del municipio, el segundo cuartel aparecerá identificado con torre de plata sobre campo de azur.

De uno de los primeros documentos oficiales de la villa, con motivo de la descripción y relación de pueblos y tierras encargada por el rey Felipe II, en 1575, se recogen los siguientes puntos, en boca de los alcaldes ordinarios de la localidad, Alonso González Argüello y Gonzalo Rodríguez de Carrizosa.

Esta villa se llama villa de Terrinches y está en la Orden de Santiago en el Partido del Campo de Montiel y entra en las villas de la Encomienda Mayor de Castilla, no teniendo en ningún escrito en la memoria de hombres se recuerde otro nombre sino Terrinches, la cual es villa antigua y no se sabe ni tiene origen que haya sido aldea, no está sujeta a otro pueblo y no se sabe como se fundó en su origen el nombre de la villa.
Muchos son los dichos y charlas en las cuales se oyeron decir a los más ancianos del lugar “que esta villa era de moros, cuando se ganó la villa de Montiel y otras villas comarcales se ganó esta villa de Terrinches tierra de moros, no se sabe quien la ganó, ni que rey reinaba en aquel tiempo, ni saben responder otra cosa».

De estas consideraciones, bien pudiéramos sostener la posibilidad de un primer asentamiento árabe, del cual derivaría un primitivo torreón, asentado en el mismo emplazamiento del actual, repoblándose con posterioridad a la conquista, según los usos tradicionales de la Orden santiaguista, en el Campo de Montiel.

Herramientas Tecnológicas

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Patrimonio.-

· Castillejo del Bonete

El Castillejo del Bonete, en Terrinches, posee la denominación BIC (Bien de Interés Cultural). Está compuesto por varios túmulos y una cueva bajo ellos.

El Castillejo del Bonete suele acoger excavaciones arqueológicas durante el verano. En ellas participan arqueólogos de distinta procedencia, como los de la Universidad de Iowa o los de la Universidad Autónoma de Madrid. También se pueden realizar visitas guiadas durante todo el año.

Es un yacimiento arqueológico que fue utilizado durante el Calcolítico y la Edad del Bronce. Esta zona arqueológica fue declarada como Bien de Interés Cultural mediante un Acuerdo del Consejo de Gobierno de Castilla-La Mancha desde el 14 de octubre de 2014.

Castillejo del Bonete es un santuario solar compuesto por varios túmulos conectados entre sí mediante corredores. Otros corredores tienen forma abocinada (de embudo) y están astronómicamente orientados al solsticio de invierno. Uno de los edificios, el Recinto 4, tiene su eje longitudinal orientado al orto del solsticio de verano. Todo el complejo monumental fue edificado sobre una cueva natural que consta de varias galerías. La cueva, que ha permanecido sellada desde la Prehistoria hasta 2003 (momento de su descubrimiento), está acondicionada mediante construcciones diversas. También cuenta con arte rupestre esquemático. Tanto su interior como los túmulos exteriores han sido empleados de forma recurrente durante más de mil años para enterrar personas, depositar objetos y realizar ritos de comensalidad (con comida y bebida).

Este yacimiento, con un aspecto formal similar al de las motillas del Bronce de La Mancha y edificado, como éstas, sobre un acceso a niveles subterráneos, utiliza parte de su mismo lenguaje, al monumentalizar el paisaje de las primeras sociedades complejas al inicio de la jerarquización social en el suroeste del continente europeo. El recurso a los ancestros se utilizó para comunicar y legitimar el derecho al territorio y a sus recursos, así como para dotar de un carácter sagrado a este lugar. Una estela funeraria asociada a un enterramiento depositado del interior de la cueva procede del entorno de Vianos, a unos 50 km de distancia. Este hallazgo confiera a Castillejo del Bonete la consideración de lugar ceremonial central a escala comarcal.

El hallazgo de Castillejo del Bonete, uno de los «más importantes que se han efectuado en Europa occidental en este siglo XXI», según Martín Almagro Gorbea,​ se ha financiado de forma pública a través de varios proyectos competitivos cofinanciados por el Ayuntamiento de Terrinches y la Junta de Comunidades de Castilla-La Mancha. Su investigador principal ha sido el doctor Luis Benítez de Lugo Enrich, profesor del Departamento de Prehistoria y Arqueología de la Universidad Autónoma de Madrid.

· Castillo Aben Yucef

Al final de la Calle del Castillo, en la parte alta del pueblo, se levantan la fortaleza a modo de gran torre de planta cuadrangular de 17 metros de lado, rodeada por una muralla con torreones circulares macizos en los ángulos recientemente restaurados. Su finalidad era la de servir como refugio y defensa a los vecinos del pueblo en caso de ataque.

La torre, bien conservada al exterior, es una construcción de mampostería muy sólida, ya que sus muros tienen un grosor de 4 metros. Los ángulos están reforzados por sillares bien trabajados. Ocupa una superficie de 289 m², de los que sólo 100 m² son habitables en cada una de sus dos plantas.

Al interior de la torre se accede por el lado este, dando paso a la planta baja. Una escalera empotrada en el muro conduce a la segunda planta y de ésta, en el lado contrario, otro tramo de escalera empotrada permite el acceso a una terraza defensiva, que tenía matacanes en los frentes -de los que aún se conservan cuatro en el lado este- y hoy ha perdido el parapeto y las almenas.

En el interior, la cubierta de las dos plantas es de bóveda de doble cañón apuntado, que descansa sobre dos grandes pilares de sillería. En los muros de la segunda planta, que sería la estancia principal y residencia del alcaide, se abren en los lados norte, este y sur, tres grandes vanos a modo de balcón, siendo numerosas las saeteras en distintos puntos del paramento.

Su estado de conservación es bueno, gracias a la iniciativa municipal para su adquisición y restauración Una muralla exterior hoy desaparecida llegó a rodear una superficie aproximada de 600 metros.

Ruibal relata el ataque sufrido por esta fortaleza en 1282 por parte del sultán de Marruecos Aben Yucef quien, tras arrasar la zona, llegó a sitiar la torre y prenderle fuego sin conseguir la rendición de los defensores gracias al espesor de sus muros y a la valentía de la mujer del alcaide, que se negó a la rendición cuando su marido vacilaba.

En el s. XVI, los vecinos nos describen una fortaleza bien conservada pero desarmada: «...tienen por fuerza una torre ... con su adarme y anden ...a la parte del poniente esta la torre ...la cual esta hecha con su cerca toda de cal y canto de piedra calariza y no tiene otra cerca ni defensa y en la dicha torre solia haber unos tiros de yerro colado que dicen cebratanas e colebrines e un Visitador las mando deshacer e convertir en lanzas ...». Asimismo, relatan el ataque antes referido : «... habian venido a esta villa muchos moros y la gente desta villa por ser pequeña y de poca vecindad se habian recogido a la dicha torre y en aquella sazon habia por alcaide della un fulano que se decia Presonera, y venidos los moros cercaron la dicha torre que entonces no tenia adarbe y le empezaron a echar fuego y el dicho alcaide ... se queria dar y su muger del dicho alcaide era persona varonil y dixo a la gente que estaba dentro en la torre: mi marido Presonero se quiere dar a los moros, echemoslo de la torre abajo, que yo os ayudare, la primera que os ayude, quede la torre por el Rey ...».

La Dirección General de Patrimonio y Museos de la Junta de Comunidades de Castilla-La Mancha ha incoado expediente de delimitación del entorno de este castillo, que es Bien de Interés Cultural con la categoría de Monumento.

· Villa Romana de la Ontavia (Termas romanas)

La Ontavia es un yacimiento arqueológico que forma parte del patrimonio cultural de Castilla-La Mancha. Entre los años 2007-2014 el monumento ha sido objeto de varias mejoras para la adecuación y restauración del yacimiento. Las excavaciones arqueológicas realizadas han sacado a la luz interesantes datos sobre la cultura del mundo romano que un día habitó en la zona del Campo de Montiel.

El Yacimiento Arqueológico de las Termas Romanas de la Ontavia está declarado como Bien de Interés Patrimonial (BIP) desde julio de 2017.

Se trata de un yacimiento romano, tardoantiguo y medieval excepcional, situado junto a la Vía de los Vasos de Vicarello. El yacimiento cuenta con dos fases principales, que son:

A.- Villa. En este yacimiento se han localizado y estudiado una serie de estructuras que corresponden con la Pars Urbana de una villa, más concretamente, las estancias de la misma destinadas al baño: el Balneum. El edificio podría encuadrarse dentro un abanico temporal que abarca desde el siglo II hasta el V de nuestra era, momento en que estas estructuras deben suplir las instalaciones de servicios balnearios de edificios públicos urbanos. Las dimensiones del complejo termal detectado (alrededor de 200 m²) nos hablan de unas instalaciones de tamaño notable, en relación directa a las necesidades del número de bañistas que utilizaban el balneum, así como a las posibilidades del dueño de la villa.

Los baños de esta villa se adaptan a un plan lineal angular de recorrido retrogrado y cuenta con apodyterium, frigidarium, tepidarium, caldarium con praefurnium, sudatio y prognigeum.

B.- La necrópolis. Se sitúa sobre las estructuras amortizadas del complejo termal. El estudio de los enterramientos, dieciocho en total, no dieron resultados óptimos, ya que la mayoría se encontraban en un estado de conservación muy malo. Éste se debe a que gran parte de ellos se encontraban saqueados en el momento de la intervención. Aunque la necrópolis se hallaba muy expoliada, se pudieron establecer algunas conclusiones que arrojaron luz sobre el área cementerial.

El ritual de enterramiento es con el cadáver orientado en dirección oeste a Este (de cabeza a pies), en posición de decúbito supino, sin que se hayan detectado en el interior de la tumba más elementos que los restos óseos (salvo en la Tumba 10 y 18). Las sepulturas están separadas por calles, algo habitual para permitir el tránsito a los familiares de los fallecidos y a los encargados del área cementerial.

· Iglesia de Santo Domingo de Guzmán

La Parroquia de Santo Domingo de Guzmán se sitúa en el extremo sur de la villa, en una pequeña plazoleta vallada, en la que confluyen varias callejuelas estrechas, de trazado quebrado e irregular, destacando, por su estrechez, el llamado Callejón de la iglesia, en su fachada norte.

Exteriormente lo primero que llama nuestra atención es su elevado alzado, con una parte superior, por encima de la línea de impostas, claramente añadida, separada del resto del paramento mediante una gruesa cornisa pétrea. Sus muros, realizados en grandes sillares rectangulares, unidos por abundante argamasa, se refuerzan mediante varios contrafuertes. En la esquina Sudeste se adosa una casa, utilizada tradicionalmente como dependencias parroquiales y casa del cura. El presbiterio es poligonal, de tres lados, reforzado mediante cuatro estribos escalonados, rematados con cuerpos piramidales, por encima de los que se eleva la línea de impostas resaltada mediante una fina moldura. El tejado descansa sobre modillones de madera.

En la tercera crujía se dispone la Portada principal, abocinada, bajo arco apuntado, coronado por gablete, en cuyo interior se esculpe una cartela con los símbolos de la Orden de Santiago: La cruz-espada y cuatro conchas de peregrino. El extradós se adorna con grupos florales, actualmente deteriorados, unidos por festones de hojas y tallos, muy semejantes en su factura al estilo de la portada del lado Sur de la Iglesia de Santiago el Nuevo de Membrilla. Las arquivoltas se cuajan de baquetones y boceles, que se prolongan por las jambas, adornadas éstas con capiteles independientes, de sección poligonal. El tercio inferior y las basas se han perdido, aunque su tipología debía corresponder a la misma sección poligonal, con diversas alturas. El conjunto está enmarcado por un alfiz, rematado por un friso calado con arquillos polilobulados, de clara influencia mudéjar.

La torre campanario se sitúa a en el centro del lado Oeste, a los pies del templo, de planta cuadrangular, compuesta por dos primeros cuerpos cuadrangulares, impostados, siendo más alto el inferior, sobre el que se asientan otros dos cuerpos octogonales, también separados por impostas, con remates ajarronados en las cuatro esquinas, y tejado piramidal, cubierto de taja árabe. Cuatro de las caras del octógono superior presentan ventanillas bajo arcos de medio punto, donde se instalan las campanas. El material empleado para su construcción es el sillar. En los cuerpos cuadrangulares inferiores se abren varias ventanas rectangulares, abocinadas, con dinteles pétreos.

Interiormente la parroquia de Santo Domingo de Guzmán desarrolla planta de una sola nave, rectangular, con cabecera poligonal de tres lados, a la que se adosan cuatro tramos separados por pilastras, con un coro alto o tribuna a los pies. El cuerpo principal se cubre con bóveda de cañón por lunetos.

La capilla mayor, erigida en el siglo XVI, se cubrió, originalmente, con una bóveda de crucería, transformada más tarde en una curiosa falsa bóveda, con una superficie ondulada. El presbiterio se adorna con un bellísimo retablo mayor, obre de talla y pintura, realizada en el siglo XVII, por Miguel Bajo y Gaspar Vistal. Se compone de tres cuerpos, sobre un banco donde se representan, en tabla, las escenas del “Prendimiento”, “Lavatorio de Pies”, “Santa Cena” y “Oración en el Huerto”, rodeadas por los evangelistas. En la predela existen varias inscripciones, en las que se recogen datos sobre la cronología y la autoría de la obra. Cada cuerpo se divide a su vez en tres calles y dos entrecalles mediante columnas clásicas, sucediéndose los órdenes jónico, dórico y compuesto. En el segundo cuerpo se conservan las tablas de las calles primera y tercera, dentro de hornacinas rectangulares, coronadas con frontones triangulares, ilustrando escenas de la Pasión de Cristo. En el centro se dispone la Asunción de la Virgen, rodeada de querubines que la coronan como Reina de los Cielos, todo realizado en un primoroso altorrelieve. En el tercer y último cuerpo, que sirve de ático, se conservan también dos tablas, la primera de “la Flagelación”, y la segunda de “Cristo ante el Pretorio”. Las entrecalles están ocupadas por magníficas tallas de la Virgen y San Juan, reservándose la calle central para el Calvario, con la sin par talla del Cristo Crucificado. En las esquinas de los dos últimos cuerpos se dispusieron remates ajarronados y esféricos, de corte clásico. El conjunto del retablo destaca por su belleza y armoniosidad, a caballo entre la tradición tardogótica y los influjos renacentistas.

En el lado de la Epístola se abre una curiosa capillita-hornacina, antaño altar dedicado a la Virgen, bajo su advocación del Rosario. Realizada en piedra, está cuajada de símbolos marianos, en relieve.

En el lado contrario encontramos otra curiosa ventana-cuadro, dedicada a Santiago Matamoros. El marco arquitectónico de este elemento se realiza en piedra, a modo de cuadro, flanqueado por pilastras pseudojónicas, con fustes adornados con vegetación y capiteles en forma de estípites.

Remata el conjunto un frontón semicircular, en cuyo interior se dispone el Padre Eterno. La escena central representa la leyenda de la intervención milagrosa de Santiago Apóstol en la decisiva Batalla de Clavijo.

Por último es necesario destacar el magnífico conjunto del coro, compuesto por una tribuna y una tribunilla del órgano. Su amplio arco carpanel se sostiene sobre dos columnas estriadas. Realizado íntegramente en piedra, decora su intradós mediante casetones rectangulares en los que se esculpen, en bajorrelieve, pares de conchas con flores. En su clave central, las armas de la Orden de Santiago. En las enjutas dos espejos adornados con santos. Bellísima es también la techumbre de madera del coro bajo y la barandilla del coro alto, con una decoración clásica basada en casetones, adornados con flores y puntas de diamantes. En el coro bajo, junto al lado del evangelio, se abre la puertecilla de los catecúmenos.

Junto a la tribuna, pero independiente de ella, puede admirarse la tribunilla del órgano, realizada en madera, sostenida mediante tres zapatas de madera. En esta tribuna se conserva la caja tallada de un órgano, original del siglo XVIII.Este órgano fue construido por el organero García Herraiz en 1799. Durante la Guerra Civil española desaparecieron sus tubos de metal, quedando el instrumento mudo desde entonces. En 2006 comenzaron los trabajos para su restauración, en cuya labor los Hermanos Desmottes hubieron de emplear 1.800 horas de trabajo. En 2009 órgano volvió a sonar en un concierto tocado por el reputado maestro organero Francis Chapelet.

Históricamente la Parroquia de Santo Domingo de Guzmán que ha llegado hasta nuestros días presenta el sello indiscutible del triunfo del estilo tardogótico desarrollado en las primeras décadas del siglo XVI. Las prometedoras posibilidades de una villa en crecimiento se reflejan en los grandes proyectos propuestos para este templo en el segundo tercio del quinientos, tras unificar una primera planta de tres naves, de origen medieval, en una sola, clarificando el espacio, a favor de una mayor ascensionalidad y longitudinalidad. Hacía 1535 se inició la reforma de la capilla mayor, de manos de maestros vinculados con Infantes. Los sillares, las bóvedas de terceletes y las portadas bajo arcos con gabletes sustituyeron entonces a la mampostería, las armaduras de madera y a los arcos formeros. También se eliminaron por entonces elementos superfluos como el portal, manteniéndose otros como la tribuna y el coro.

Las circunstancias posteriores impidieron la consecución de todo el proyecto, debiendo ceñirse a sus limitaciones económicas, teniendo que mantener la cubierta de madera, como sistema más barato, aunque a la larga más difícil de conservar.

En el siglo XVII se procedió a ornamentar el templo con sus altares y retablos, construyéndose entonces el ya mencionado retablo mayor, que afortunadamente ha llegado casi completo hasta nuestros días, obra de maestros imbuidos ya de las enseñanzas renacentistas a la sombra de los grandes retablistas castellanos. El resto de la fábrica debió someterse a las penurias económicas y demográficas que campearon sobre esta villa en los años sucesivos, teniendo que conformarse con la reforma de las bóvedas realizada en el último tercio de esta centuria, dentro ya de una concepción barroca, eligiendo el modelo más difundido en el momento: La bóveda de cañón. Sin embargo no se reformó entonces el presbiterio, que hubiera requerido una cúpula para su mayor dignificación, solución adoptada en las villas cercanas que tenían mayor poder económico y necesitaban semejantes reformas, como es el caso de las parroquias de Villamanrique, la Torre de Juan Abad, Montiel, etc.

Esta situación se mantuvo constante durante el siglo XVIII, prolongándose a una época tan tardía como la segunda mitad de la centuria, tras la que se llevaron a cabo las últimas reformas, dotando a este templo de su fisionomía definitiva.

En su interior se encuentra un órgano histórico construido en 1799 por García Herraiz, estropeado durante la Guerra Civil y restaurado recientemente.

· Ermita de Nuestra Señora de Luciana

Con diferentes estilos: Romano, medieval y contemporáneo. El Santuario se localiza a unos 800 metros a Poniente del núcleo urbano, sobre el antiguo camino real de Levante a Andalucía. Lugar de veneración antigua y muy extendida por la comarca, como demuestra la respuesta 51 de las Relaciones Histórico-Geográficas de Felipe II (1575), que dice : " ... la cual ermita esta muy adornada y en las Letanias de mayo y otros dias acerca suelen venir a ella en procesion los pueblos comarcanos, ..., vienen con mucha solemnidad y dicen su misa el cura de cada pueblo y se huelgan e comen y se van ... y asi de los pueblos comarcanos acuden a rezar y velar a la dicha ermita; ...“ .

De origen anterior, fue reedificada a expensas del Conde de Osorno -Comendador Mayor de Castilla- entre 1484 y 1525. El edificio es de planta rectangular, con bóveda de crucería de estilo gótico tardío en la capilla mayor, obra del maestro Ruy González del Corral en el la primera mitad del s. XVI. También en el s. XVI se reformó el cuerpo principal, levantando varias filas de arcos diafragma apuntados, sobre los que descansaba una cubierta de madera. En esta época contaba ya con portal, puerta principal de piedra labrada y unas estancias para el santero. La puerta principal mencionada se abre bajo arco de medio punto con dovelas y jambas de sillares, enmarcado todo por un alfiz quebrado.

A este momento pertenece el retablo, del que hablaremos más adelante, donde se colocaría la imagen de la Nuestra Señora de Luciana, escultura románica realizada en alabastro.

A finales del s. XVII y comienzos del s. XVIII, la mencionada cubierta de madera fue sustituida por otra de medio cañón con lunetos, construyéndose también el camarín de la virgen en la zona del presbiterio. Al exterior presenta cubierta a dos aguas en la nave y a cuatro aguas en la capilla Mayor.

En la actualidad, lugar de culto y romería, se ha levantado un pequeño coso taurino y varias dependencias auxiliares.

El santuario hoy está cuidado, con zona ajardinada, zona de porches y lugar donde acaba un vía crucis con imágenes sagradas desde el pueblo al santuario en cuanto a la obra y alrededores decir que el Santuario de Nuestra Señora de Luciana es un edificio de una sola nave, con una planta rectangular. Actualmente el acceso principal se realiza por el lado norte, a través de un portal abierto en triple arcada de medio punto, rematado por una sencilla españada. Este elemento había sido eliminado en agosto de 2001. A los lados del acceso existen varias estancias anexas, destacando el cuerpo rectangular de la sacristía, junto al camarín, realizado en mampostería. Bajo el portal se cobija una bella portada de cantería, de arco de medio punto, adovelada y enmarcada por un finisímo alfiz quebrado, sostenido sobre ménsulas poligonales. Junto a esta portada se encuentra parte de otra, mucho más baja, construida bajo un arco apuntado, con fuertes dovelas de sillares pero cegada con mampostería. Esta portada parece haber sido cerrada y parcialmente cortada al abrir la actual puerta de acceso. En el lado este, adosados al presbiterio, encontramos dos cuartos pertenecientes al camarín y a su ingreso. El camarín, de planta cuadrada, se cubre mediante cúpula sobre pechinas, adornada con pinturas geométricas barrocas y anagramas del nombre de María y Jesús. Este cuarto se abre a la capilla mayor mediante una profunda hornacina, cuajada tanto en su intradós como en el extradós con decoración vegetal, querubines y símbolos marianos, barrocos. Bajo el camarín existe una cripta de enterramiento, a la que se accede mediante unas estrechas escalerillas. En su muro frontal se abre una ventana exterior, rectangular, protegida con una magnifica reja de hierro. Existe otra ventanilla rectangular, adintelada con sillares, pero actualmente cegada, en el muro norte de esta estancia. El presbiterio se refuerza mediante el apoyo de dos esbeltos estribos circulares de cantería cubiertos de teja, lo mismo que todos los tejados del cuerpo principal, cruceros, camarín y dependencias anexas. El retablo consta de banco o “predella”, dos cuerpos, tres calles, ático, aletas y remate, combinando la pintura, el temple mixto en sus ocho tablas, y la escultura en bajorelieve, en los encasamientos, entrecuerpos, guardapolvo y remate, con pilastras de basas sencillas, fustes y capiteles enriquecidos con grutescos en relieve. Predominan los motivos vegetales y geométricos (ovos, palmetas, dardos ). Originalmente los motivos ornamentales de la arquitectura que encuadra las mencionadas pinturas, combinaba los tonos blanco, gris-verdoso, rojo y verde aguamarina, enriquecidos por zonas con pan de oro sobre bol rojo. Especialmente relevante es el retablo rencentista, del siglo XVI, existente en su interior. Al restaurar el edificio fueron encontrados restos de pinturas murales, visibles en la actualidad.

EL CALVARIO. En el entorno de la Ermita de Nuestra Señora de Luciana es posible verificar la existencia de cuatro grandes momentos de ocupación: romano, medieval cristiano, moderno y contemporáneo. A ellos hay que sumar un posible nivel de ocupación medieval islámico, no documentado arqueológicamente durante nuestra intervención pero que, según indican informantes locales, apareció al acometer la obra de la plaza de toros anexa al santuario. En ese momento se detectaron, al parecer, tumbas de inhumación orientadas hacia el este, cubiertas con teja curva y yeso, adscribibles a ese momento cultural. La intervención de urgencia llevada a cabo en la Ermita de Nuestra Señora de Luciana ha permitido documentar una inhumación medieval en cripta de varios individuos cristianos, expoliada en varias en repetidas ocasiones. No se han encontrado elementos de ajuar asociados, lo cual no significa necesariamente que no hayan existido éstos. Las sucesivas violaciones que han sufrido estos enterramientos bien han podido producir la desaparición de materiales asociados a los mismos. A tenor de los datos que aportan informantes locales, entre los restos arqueológicos se encontraron monedas bajomedievales. Una de ellas podía fecharse, al parecer, en el año 1348. Los tipos cerámicos registrados no permiten establecer una concreta localización temporal del yacimiento, ya que se encuentran dentro de unidades asociadas a niveles de escombrado y colmatación.

En torno a la Tumba 1 se disponen otros enterramientos medievales y modernos, afectados tanto por sucesivas remociones del terreno como por las obras de ampliación de la Ermita realizadas en momentos precedentes. La mayor parte de aquellos no se encuentran en posición anatómica y están fragmentados.

EL RETABLO: De estilo renacentista, cronológicamente podemos situarlo entre 1535 y 1549, fecha esta última en que está documentado el asiento definitivo de éste en el santuario, si bien se desconoce el autor o autores del mismo.

Estilísticamente hay que destacar el sentido monumental en el tratamiento de las figuras, la aproximación a los cánones vitrubianos, las poses refinadas e idealizadas, y una clara influencia de los maestros italianos de la época. No obstante, aún se aprecia la tradición tardomedieval encarnada por maestros como Juan de Borgoña o Pedro Berruguete. Prueba de ello son los paneles de fondo, los grutescos, la importante presencia del oro o el escaso acierto en el tratamiento de la perspectiva, que se traduce en una escasa integración de las figuras y el espacio.

El retablo está integrado por el banco o predella, dos cuerpos, tres calles, ático, aletas y remate. En él se combina la pintura al temple de las tablas con los bajorrelieves, que confieren rica ornamentación con motivos vegetales y geométricos a la arquitectura que sirve de marco a las pinturas, destacando la presencia de pilastras de basas sencillas, fustes y capiteles decorados con grutesco en relieve. Los colores predominantes en las tablas son el rojo, el oro, el blanco, el verde, el azul y los grises.

Desde el punto de vista iconográfico, el retablo se divide en las siguientes partes:

- En el banco o predella encontramos tres tablas, en las que se representan cinco figuras de tres cuartos. De izquierda a derecha, una primera tabla con la imagen de San Francisco de Asís y a Santo Domingo, en el centro una tabla con la representación de Cristo Salvador, y finalmente, una tabla con la figura de San Sebastián y un santo obispo. Molina Chamizo apunta la posibilidad de que éste último fuera San Agustín.

Las figuras se caracterizan por la serenidad e idealización de los rostros, y la frontalidad, suavemente rota en los casos de las que aparecen en los extremos, ya que San Francisco y el santo obispo se muestran ligeramente ladeados hacia el interior del retablo. Esta frontalidad - efecto típico del arte medieval - queda acentuada por la disposición de los dorados nimbos y el uso de paneles de separación con el fondo. No obstante, la introducción de sencillos paisajes denuncia la influencia del Renacimiento.

- El primer cuerpo, en cuya calle central se ubica la hornacina en que se veneraba la imagen tallada de Nuestra Señora de Luciana, cuenta con dos tablas en ambos extremos. A la izquierda, están representados San Pedro y San Pablo, y a la derecha, San Marcos y Santiago el Menor.

Las figuras aparecen de cuerpo entero, en pie, sobre un suelo pétreo, colocadas delante de fondos planos, con los consabidos paneles y nimbos de oro dispuestos frontalmente. El efecto de perspectiva se logra con la colocación de muretes detrás de aquéllas, dividiendo el fondo en dos franjas horizontales.

- El segundo cuerpo cuenta con dos paneles laterales que siguen el estilo de los anteriores. A la izquierda se representa la escena de la Anunciación y a la derecha una pareja de santos, en este caso San Juan y San Mateo Apóstol.

- En el ático una sola tabla remata el conjunto. En ella se representa el Calvario o Deesis. A diferencia del resto de las pinturas, el tratamiento de la perspectiva está más logrado, apreciándose distintos planos. A ello contribuye la no presencia del panel de fondo, un mejor tratamiento del paisaje y la disposición ladeada de los personajes, en la que se observa la representación no frontal del nimbo dorado de San Juan.

Las tablas, ante el estado de deterioro que mostraban, han sido restauradas entre 1991 y 1996 por la Escuela de Conservación y Restauración de Bienes Culturales dependiente del M.E.C.

Es un lugar que puede ser visitado y es de fácil acceso desde el pueblo mediante un paseo ajardinado y arbolado de unos 500 metros de longitud.

Esta ubicado sobre la Ruta del Quijote, y en el mismo santuario hay un descansadero. En los alrededores hay un yacimiento arqueológico.

· Hoces de San Isidro

A tan solo tres kilómetros de Terrinches, por un buen camino llegamos a un espacio natural privilegiado y muy bien habilitado, tenemos zona de arboleda con mesas y barbacoas incluso dos pistas deportivas. Unos metros más adelante entre los cerros de Los Langares y La Solana pasa el Arroyo de las Fuentes del Sumidero un arroyo que pasa por entre ambos cerros con paredes escarpadas de pizarras y poca vegetación que da la impresión de estar fuera de La Mancha. Vemos todo claramente señalizado, y distintos materiales que facilitan el acercamiento con el entorno. Al final de este paseo entre dichas hoces nos encontramos un pequeño pantano, hasta el cual llegan dos senderos. Por otro lado sobre el cerro de Los Langares hay una zona arbolada, con mesas bancos y habitaciones para alquilar en fiestas, así como una construcción que hace las veces de ermita de San Isidro, también hay aseos y zona de barbacoas. Desde aquí sale un sendero que nos lleva a las hoces por otro itinerario. No hay que perderse las vistas que disfrutamos desde aquí de Terrinches y el Campo de Montiel. En definitiva un buen lugar para pasar un buen día.

Es un paraje que ha sido recientemente habilitado para una mejor comprensión del entorno, haciendo accesos cómodos para senderistas a través de la construcción de vallas, pasarelas, senderos y carteles informativos desde temas geológicos, cartográficos y de fauna y flora. Habilitado con mesas, barbacoas y servicios. Un lujo de parque natural a solo tres kilómetros de Terrinches.

☑️Más de 1.500 m2, Alimentación y Hogar
☑️Las Primeras Marcas del mercado
☑️Pescadería, carnicería, refrigerados, frutería, cafetería, etc…
☑️Horario ininterrumpido de 9 a 21 h.

Avda. de las Viñas s/n.
Villanueva de los Infantes
Telf.: 926 360 013
www.hipergh.com

Fiestas y Tradiciones.-

Las fiestas locales, de Terrinches tienen un amplio repertorio a lo largo de todo el año. En ellas, se expresan algunas de las tradiciones culturales más representativas del pueblo, especialmente en torno a las Fiestas Patronales, en honor de la Virgen de Luciana. Religiosidad y romerías van de la mano, salvo en las fiestas paganas con motivo del Día de las Luminarias, que se completan con otras no incluidas en este relación como Las Luminarias de la Candelaria, Día de Reyes y de Santa Lucía. Algunas tradiciones, hoy perdidas, como Los Quintos o el Día de San Marcos, en el que se ataba los cuernos al diablo, completan esta somera relación.

· San Isidro, 15 de mayo. En el paraje que lleva el nombre del santo, se celebra durante casi 3 días, una romería en honor a San Isidro, coincidiendo con su festividad el 15 de Mayo. Todos los habitantes de Terrinches se desplazan hasta este paraje, instalando casetas y chozos para pasar estos días de fiesta, donde la diversión esta garantizada.
· Santo Domingo de Guzmán, 8 de agosto.
· Nuestra Señora de Luciana, 15 de agosto.
· Fiestas Patronales, del 13 al 17 de agosto, con la tradicional suelta de vaquillas, zurra del agua, festival solidario, caldereta popular y otras muchas más diversiones. 
· San Antón, 17 de enero.
· Carnavales.
· Cruz de Mayo, mes de mayo.
· Elección de Novillos, el primer fin de semana de agosto.
· Luminarias.

SB2 Serigrafías y Bordados

C/Membrilla, 8 - La Solana (C.Real), CP. 13240
Tlf. 926 360 712 | 617 460 930

Terrinches

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