Montiel

Montiel

Extensión: 271,29 km²
Habitantes: 1.315(INE 2019)
Densidad: 5,03 hab./km²
Tlf. Ayuntamiento: 926 353 031
Web del Ayuntamiento
C.Postal: 13326
Ubicación: 38°41′47″N 2°51′44″O
Gentilicio: Montieleño, -a
Patrona: Nuestra Señora de Los Mártires

Historia.-

Antigua cabecera de la Orden de Santiago y del Campo que lleva su nombre, esta población extiende su jurisdicción municipal por un extenso término municipal de 271,3 Km², de irregular distribución, que alcanza los de Alhambra al Norte, Valdepeñas al Oeste y la provincia de Jaén por el Sur. Es la herencia de su pasado como cabecera de comarca y consecuencia de las distintas desagregaciones experimentadas.

El núcleo urbano ha perdido, en líneas generales, el tipismo de la casa tradicional, por la profusión de las construcciones nuevas. Su trazado es irregular en torno a la iglesia y, sobre todo, al pie del cerro del Castillo, donde surgió el nuevo poblado tras la reconquista y pacificación del territorio.

En cuanto al paisaje, al Norte del núcleo urbano se abren extensas llanuras, suavemente alomadas, con parcelas que alternan la roturación, principalmente de cereal, y el erial. Estas planicies se ven alteradas por la presencia de cerros testigos aislados, como los que sirven de asiento a los castillos. Al Sur, el paisaje se torna algo montuoso, si bien con elevaciones de escasa altura, con poca vegetación natural y crestones rocosos en la cima. Sus laderas suelen estar cultivadas con olivos. Son frecuentes los arroyos con vegetación de ribera (El Toconar, Segurilla, etc.). El río Jabalón nace en su término, al pie del pico Muleta (1.005 m.).

La base económica del municipio, al igual que la mayoría de su entorno, es la agricultura -con especial presencia de olivar y cereal-, complementada por la ganadería y la caza menor. El viñedo predomina en la zona próxima al término de Valdepeñas. Los talleres de confección también constituyen para Montiel una importante fuente de ingresos.

La historia de la villa de Montiel es una de las más ricas, antiguas y complejas del territorio manchego. Sus orígenes parecen remontarse a épocas remotas, vinculados con su posición estratégica, favorecida por la abundancia de agua, asegurada por el nacimiento de los ríos Jabalón y Segurilla. La mayoría de los textos recogen diversas atribuciones históricas referentes a su nacimiento. Así, hay quien la considera la Munda Celtibérica, asignándole el nombre de “Ello”, del que se derivaría el “Mont-ello” de la época de dominación musulmana, evolucionando hasta su última denominación “Montiel”. Esta villa se enclavó en la intersección de dos rutas comerciales importantes: La ruta Mérida-Levante y el Camino Real entre Granada y Cuenca.

Fue este un territorio muy disputado durante los siglos de la Reconquista, pasando sucesivamente de estar bajo el dominio musulmán al dominio cristiano. Julio González señala la fecha mítica de 1213 como el inicio de las campañas cristianas definitivas en el Campo de Montiel tras la victoria de las Navas de Tolosa, como un paso más dentro de las campañas santiaguistas, constituidos por bula papal hacia 1175. Eznavexore (Torre de Juan Abad) y Alhambra fueron las primeras fortalezas musulmanas que cedieron bajo la presión cristiana.

Mientras tanto, por el año 1217, Montiel se encontraba todavía en manos musulmanas, perviviendo como enclave desestabilizador de la zona, con defensas naturales y recursos suficientes para afrontar el asedio cristiano. Una vez recuperadas Alhambra, Eznavexore y Alcaraz se constituyó un importante triángulo ofensivo cristiano, amenazando peligrosamente la estabilidad de las fortalezas musulmanas comprendidas dentro de esta zona. Por lo tanto debía ser recuperada rápidamente. El asedio comenzó en el año 1225, finalizándose violentamente cuatro años más tarde Julio González señala la posibilidad de que la Orden de Santiago, ante lo prolongado de este asedio, decidiera levantar un “castillo padrastro” con el nombre de San Polo (San Pablo). De esta forma se explica la existencia de dos fortalezas en el término de Montiel, denominándose el segundo de la Estrella, posiblemente de origen musulmán.

La fecha 1243 resulta emblemática para el destino de Montiel. Es en este momento cuando recibe su primer fuero, a imagen del Fuero de Cuenca, extendiéndose progresivamente a las distintas aldeas que se irán añadiendo hasta formar el Partido y Común de Montiel bajo el Maestre Pelay Pérez Correa. Desde este momento Montiel se convierte en la primera cabecera del territorio, celebrándose en la sacristía de su iglesia parroquial las Juntas de Partido, en las que hablaba, detrás de ella, Alhambra, y en tercer lugar Torre de Juan Abad, seguida de Membrilla, plasmando la rígida jerarquía que a partir de este momento imperará inflexible hasta el siglo XV. La concesión otorgada por el Cabildo General de San Marcos de León el 2 de Abril de 1243 incluía también la percepción de un tercio de los montazgos. Convertida en residencia del Alcaide Mayor o Gobernador, muy pronto recibió también la sede de su poderosa Vicaria, recibiendo la concesión un año más tarde, en 1244, de uno de los tres conventos otorgados por el Arzobispo de Toledo a la Orden de Santiago, conocida luego como Vicaria de Santiago Apóstol, instalada a los pies del famoso Castillo de la Estrella.

Los sucesivos monarcas no hicieron sino incrementar los privilegios y exenciones intentando agilizar la Repoblación, atrayendo pobladores del Norte de España, a los que después se unieron importantes contingentes de población morisca y judía. Atraía por su floreciente comercio. En esa misma línea se sitúa la concesión en el año 1252 de una feria anual por parte de Alfonso X “El Sabio”, centro de intercambio de todo tipo de materias primas, ocupando un lugar importante la venta de ganado y lana.

“Connosçida cosa sea a quantos esta carta vieren como yo don ALFONSO por la gracia de Dios rey de Castiella de Toledo de Leon de Gallizia de Sevilla se Cordova de Murcia et de Jahen en uno con la reyna doña Yolant mi mugier do et otorgo a la orden de la Cavalleria de Sanciague et a vos don Pelay perez maestro dessa misma orden et a todos los otros maestros que seran despues de vos en esta orden sobredicha por servitios que me fiçcistes en la conquista de Murcia et me faredes, que fagades feria en Montiel et que comience el dia de Sant Lucas et que dure diez dias. (...)” .

El establecimiento de la cabecera de partido en Montiel, así como su Vicaria, unida a la estructuración del territorio en encomiendas terminaron por vertebrar adecuadamente tan vasto territorio, creando las bases sobre las que se desarrolló el entramado político y económico del Campo de Montiel.

Durante el siglo XIV Montiel se convirtió en el escenario de una terrible lucha dinástica, plasmada en los cruentos sucesos acaecidos el 23 de Marzo del año 1369, cuando Enrique II el Trastámara asesinó a su hermano Pedro I “El Cruel” bajo los muros del Castillo de la Estrella. Un siglo después las luchas entre Don Álvaro de Luna y Los Manrique provocaron que los vicarios trasladaran su residencia habitual a la cercana villa de Membrilla, originando numerosos problemas administrativos.

En el año 1573 tuvo lugar una importante reorganización territorial que desembocó en el traslado definitivo de la sede de la Gobernación y Vicaria hasta Villanueva de los Infantes, con una posición demográfica, social, económica y estratégica mucho más conveniente que la ya anquilosada Montiel. La situación se vio agravada durante la crisis económica experimentada en todo el país durante gran parte del siglo XVII, debiendo esperar hasta bien entrado el siglo siguiente para observar algún indicio de recuperación. 

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Recursos Históricos.-

• CASA DE LA CONDESA

De estilo moderno contemporáneo construida en 1898. En el núcleo urbano se encuentra la casa de los condes de Balazote, con un escudo que en la actualidad se encuentra en la puerta de la iglesia parroquial y en el que se lee “1741”. La Casa de la Condesa de Calleja era de la Familia Gutiérrez de la Vega. Fue vendida en junio de 2008. Esta gran casa de finales del siglo XIX es de planta cuadrada y tiene dos pisos con patio central. Perteneció la Condesa de Calleja. Su zócalo es de mampostería seguido de un sistema de adorno almohadillado que llega hasta la primera planta. Ya en la segunda planta la fachada está pintada y decorada en escayola con motivos clásicos como columnas y rosetones perfilando las ventanas, y los bordes de la fachada.

• CASA PRETEL

Es una típica casa solariega, con su escudo familiar, de planta cuadrada, encalada, con puerta principal adintelada de jambas de piedra, con adornos clásicos y sobre el dintel superior el escudo , y sobre este un balcón cuya ventana también esta enmarcada por jambas de piedra.

• CASTILLO DE LA ESTRELLA

Está situado en la cima de un cerro testigo que domina todo el pueblo de Montiel. Es un castillo roquero, que se asienta siguiendo la morfología del terreno. En su parte superior se encuentra una alcazaba amurallada, que se divide en dos recintos. De la antigua fortaleza sólo se conservan algunos lienzos de muralla, así como los restos de torres.
La fortaleza tiene un origen musulmán (s. IX-X), aunque su mayor apogeo constructivo sucede en los últimos años del siglo XII, con los Almohades, y en los primeros del siglo XIV, con la Orden de Santiago.
Esta fortaleza ha sido estudiada por Amador Ruibal, en el que nos vamos a basar para su descripción.
El Castillo, en el momento de su mayor esplendor, contaba con tres recintos autónomos: la puebla, totalmente rodeada por la barbacana; el recinto amurallado de exterior, que contenía el amurallamiento de la antigua alcazaba musulmana; y el recinto interior, construido por la Orden de Santiago a lo largo de los primeros años del siglo XIV.
Son casi inexistentes los restos de la antigua puebla y de la barbacana que lo rodeaba. De esta última es posible apreciar un resalte que corre a media ladera del cerro y lo rodea por completo, quedando extramuros la Iglesia de Nuestra Señora de la Estrella.

El recinto externo, de origen islámico, es la parte más antigua del Castillo. Está construido con tabiya árabe, cal y canto y tapial. Fue reforzado por los cristianos, tras su conquista alrededor del año 1227. Los lienzos de esta cortina tenían unos 288 m. de longitud, que actualmente son difíciles de observar (salvo a ras de suelo). Lo que si conservamos son restos de las once torres que lo jalonaban. Éstas seDescripción. Está situado en la cima de un cerro testigo que domina todo el pueblo de Montiel. Es un castillo roquero, que se asienta siguiendo la morfología del terreno. En su parte superior se encuentra una alcazaba amurallada, que se divide en dos recintos. De la antigua fortaleza sólo se conservan algunos lienzos de muralla, así como los restos de torres.
La fortaleza tiene un origen musulmán (s. IX-X), aunque su mayor apogeo constructivo sucede en los últimos años del siglo XII, con los Almohades, y en los primeros del siglo XIV, con la Orden de Santiago.
Esta fortaleza ha sido estudiada por Amador Ruibal, en el que nos vamos a basar para su descripción.
El Castillo, en el momento de su mayor esplendor, contaba con tres recintos autónomos: la puebla, totalmente rodeada por la barbacana; el recinto amurallado de exterior, que contenía el amurallamiento de la antigua alcazaba musulmana; y el recinto interior, construido por la Orden de Santiago a lo largo de los primeros años del siglo XIV.
Son casi inexistentes los restos de la antigua puebla y de la barbacana que lo rodeaba. De esta última es posible apreciar un resalte que corre a media ladera del cerro y lo rodea por completo, quedando extramuros la Iglesia de Nuestra Señora de la Estrella.
El recinto externo, de origen islámico, es la parte más antigua del Castillo. Está construido con tabiya árabe, cal y canto y tapial. Fue reforzado por los cristianos, tras su conquista alrededor del año 1227. Los lienzos de esta cortina tenían unos 288 m. de longitud, que actualmente son difíciles de observar (salvo a ras de suelo). Lo que si conservamos son restos de las once torres que lo jalonaban. Éstas se levantan sobre la roca que hace las veces de cimentación, predominando la tipología de torre cuadrada de mampostería en la base y tapial en el alzado. Este recinto rodeaba toda la meseta superior del cerro, salvo su parte oeste, defendida por un acantilado rocoso que no precisa defensa artificial.

El recinto interno, con una longitud de 248 m., tiene una superficie de 2600 m ². Su planta tiende hacia el ovalo. Esta plataforma está colmatada por los derrumbes de las distintas construcciones del interior. La traza de los muros sigue un plano regular. La mampostería se alterna con sillares y ladrillos. De esta zona conservamos las mejores muestras de lo que fue la fortaleza, pues los frentes norte y sur aún conservan grandes partes de lienzos y torres.

El área norte es la que mejor se conserva de todo el Castillo, por lo que es posible la comprensión e identificación de sus elementos. Se encuentran restos de seis cortinas de la muralla, unidas por torreones de distinta tipología. Existen restos de tres torres cuadradas, que eran habitables y constaban de tres pisos. Aún se pueden observar partes de sus bóvedas arruinadas. Las torres semicirculares sirvieron de refuerzo al muro en detrimento de la función defensiva, aunque algunos autores ven en ésto un intento de decorar los muros. En este mismo frente hay un torreón cuadrado que ha perdido su gemelo en el frente sur. Ambos sirvieron para defender la entrada principal del Castillo desde el patio de armas.

La zona sur conserva parte de las cortinas que formaran originalmente su trazado. Se pueden apreciar las ruinas de tres torres, e incluso se atisba la presencia de una cuarta. El extremo sur cuenta con una pequeña torre cuadrada maciza, que da a una gran torre que sobresale hacia el exterior del lienzo de muralla. Ésta ha perdido la división en estancias, pero hubo de tener varios pisos. Así lo demuestran los arranques de las bóvedas de ladrillo, así como algunas saeteras apreciables en su parte superior. A continuación se dispone otra torre cuadrada arruinada, empleada también como habitación. Así lo atestiguan tanto las evidencias de sus tres pisos como los arranques de sus bóvedas de ladrillo. En este frente también estuvo situada la torre del homenaje, de la que hoy en día no resulta posible apreciar nada. En la visita de la Orden de Santiago de 1478 se la describe así:

“…esta torre del homenaje es mucho buena, toda de cal y canto, asentada sobre una penna e tiene grueso muro en la cual ay dos bovedas, una sobre otra, en las cuales en cada una ay tres apartamientos y sube de boveda en boveda hasta lo alto de la dicha torre por una escalera de piedra fecha en gordo del dicho muro, y lo alto de la dicha torre esta petrilado e almenado salvo un grand pedaço de ella que esta caydo de hasya la villa…”

Dentro del Castillo se encontraban diversas dependencias, entre ellas una ermita dedicada a Santiago Apóstol, de la que no se puede reconocer nada actualmente. Todas esas dependencias de las que hablan las fuentes podrían salir a la luz con una excavación arqueológica del lugar.
En las Relaciones Topográficas de Felipe II se describe el Castillo:

“…en lo alto de el esta una fortaleza antigua grande de muchos edificios de argamasa e ladrillo con una torre principal, que se llama la torre Homenaje e que el dicho castillo esta fundado sobre unas peñas…para la entrada de la dicha fortaleza… en el barbacana, que es una cerca la puerta el palo en la cual había una torre e adelante para entrar en los principal de la fortaleza había a la puerta el hierro, e mas adelante otra puerta que se llamaba la puerta el patio que todas estas puertas habían de pasar para entrar en la dicha fortaleza e antes de la barbacana había una cerca de mampuesto que venia a media cuesta e se guiaba desde el pie de la torre el homenaje a dar a la iglesia vieja que le nombraban Nuestra Señora de la Estrella…; hay dentro de la dicha fortaleza una iglesia de boveda muy principal donde esta una imagen de alabastro de señor Santiago del Espada, hay en la dicha fortaleza en el asiento de ella aljibes, pozos, mazmorras e otras muchas cosas de servidumbre e defensa de la dicha fortaleza muy importante e notables..”

En el mismo documento se habla del estado de ruina que ya se daba en la fortaleza:

“…el dicho castillo… de presente no tiene alcaide de residente y el cargo de el lo tiene y siempre lo ha tenido el Comendador desta villa e antiguamente hasta que podia haber treinta años poco mas o menos tiempo tuvo alcaide residente y en el habia muchas armas de diferentes maneras e brojos de yerro e tiros de artilleria todo para defensa de guerra e guarda del castillo e que todas estas armas e tiros faltan en la dicha fortaleza e los encasamentos de dentro donde habia una cocina e otros aposentos e caballerizas todo esta hundido e dello falta mucha cantidad de madera, clavazon e ladrilos que no se sabe quien es cargo de ello…, e por descuido de los Comendadores e sus alcaldes ha venido en quiebra e daño la dicha fortaleza e sus edificios …”
Después de la Batalla de las Navas de Tolosa, en tiempos de Alfonso VIII, Montiel quedó definitivamente integrado en el Reino de Castilla. En el año 1227 Fernando III concedió San Pablo y Montello a la Orden de Santiago. Montiel perteneció a esta Orden hasta que el fraile Pedro Ruiz de Sandoval lo dejó en manos de Don Pedro I de Castilla. Esta zona fue escenario de continuas batallas entre moros y cristianos, quedando desierta, por lo que la Orden concedía a las personas que habitasen estos lugares privilegios durante 10 años. En este castillo se refugió el rey Don Pedro I de Castilla, más conocido por “El Cruel” o por “El Justiciero”, después de ser derrotado por su hermano bastardo Don Enrique de Trastámara el 14 de marzo de 1369, con los pocos leales que le acompañaban, quedando sitiado durante nueve días por las huestes de su hermano Don Enrique. En la noche del 23 al 24 de ese mismo mes y año entró en tratos con el traidor Bertrand Duguesclin, los dos hermanos lucharon entre sí, y Pedro I murió.

De aquel drama quedó la frase pronunciada por el criado de Enrique de Trastámara, Duguesclin, partícipe en el desenlace: “Ni quito ni pongo rey, pero ayudo a mi señor”. El rey muerto quedó enterrado en Montiel hasta 1374 y desde entonces descansa en Sevilla. En 1974 el pueblo erigió un monolito en recuerdo de Pedro I.

• ERMITA DEL SANTISIMO CRITO DE LA EXPIRACIÓN

Se encuentra situada en la falda norte del Castillo de la Estrella. En la actualidad es símbolo del pueblo de Montiel, siendo su veneración la más arraigada dentro de la población. Recientemente ha sido restaurada para intentar eliminar el problema de humedades que ocasionan las aguas que llegan del Castillo.
Su origen está relacionado con la donación de tres eremitorios, en 1243, a la Orden de Santiago. Uno de ellos fue fundado en Montiel, convirtiéndose en la primera sede de la Vicaría del Partido. La primera construcción es de dimensiones modestas y se realizó bajo la advocación de Santiago de las Espadas, situándose en ella una imagen del apóstol de alabastro. Enrique de Tratámara inicio una reforma del edificio, añadiéndole las dependencias de los frailes, el claustro y posiblemente un cementerio en la parte norte, que actualmente sigue en uso. Por otro lado, de esta época sería la muralla que bajaba desde el Castillo para defender el templo.
Fue destruida durante las guerras que enfrentaron a Álvaro de Luna, Maestre de la Orden de Santiago, con Los Manrique. La Iglesia fue incendiada en una de las incursiones, quedando maltrecha y amenazando ruina. Parte de sus sillares fueron aprovechados por Diego de Alarcón para construir un molino, quedando así la construcción en casi total ruina.
Hacia 1520 tuvo lugar un hallazgo crucial para la historia del edificio. Se encontró en el solar del templo una imagen de madera de un Cristo Expirando sobre la cruz. A partir de este momento se cambió la advocación de la Ermita, pasando a tener el nombre actual. Aumentaron las donaciones y vistas, por lo que pronto se comenzó la reconstrucción y ampliación del templo. Se encargaron los trabajos al maestro cantero Pedro de Yseca; Sancho Coronado fue reclamado para pintar retablos e imágenes. Las obras se alargaron en el tiempo, llegando hasta el Barroco las últimas intervenciones.
La morfología del templo sigue las directrices tardogóticas. Sus tres naves se rematan por otros tantos ábsides. Están sostenidas por pilares de sección cruciforme, a los que se adosan pilastras de corte clásico. Sus cubiertas, en origen, serían de crucería y hechas en ladrillo, como informan las Relaciones Topográficas de Felipe II: “…que la dicha ermita el edificio e traza della es antiguo de boveda de argamasa e ladrillo…”.
Las bóvedas actuales son vaídas y la cúpula sobre pechinas. En la decoración se impone lo geométrico, al igual que muchos elementos referentes a la Orden de Santiago. Los restos medievales conservados son escasos, salvo la disposición tripartita de los ábsides y los arcos mudéjares de herradura, dispuestos en la zona exterior de la cabecera.
El principal punto de interés en la actualidad es el Camarín, en donde está situada la imagen del Cristo. Dicho lugar fue construido a fines del siglo XVIII, con la utilización de yeserías y policromía muy rica. La escultura del Santo Cristo de la Expiración no es la original, que se perdió durante la Guerra Civil; fue construida a mitad del siglo XX con escayola, siguiendo los modelos de la antigua talla.

Hoy la Ermita del Cristo es un remanso de paz al que se puede llegar caminando por la calle de Don Juan de Borbón hasta los pies del cerro del castillo. Le precede una explanada con mirador, farolas y bancos donde se encuentra un panel explicativo del templo con varias fotografías. A su lado, una fuente de metal oscuro de aproximadamente dos metros y dos bandejas, ponen la sinfonía monótona del chisporroteo cuando el agua cae de sus chorros. La entrada al recinto se lleva a cabo por la puerta de verja que dos machones rojizos la sujetan a la valla. Se accede a un jardincillo cuidado, sin demasiada vegetación pero con varios cipreses que recuerdan el gusto romano por estos árboles y el lugar sagrado en el que se encuentran, pues flanquean la senda que da al camposanto. A su lado se levanta la ermita que es parte de la historia de Montiel. Su pórtico con arco de medio punto sostiene un campanil que le otorga personalidad. Los tonos característicos blancos y rojizos de la piedra son generales a todo el recinto.
Se construyó en el siglo XV con un estilo gótico tardío en el que había añadiduras renacentistas. No duró mucho pues en el año 1468 se derrumbó teniendo que rehacerla 30 años más tarde, en el 1498, que es la que actualmente podemos contemplar.
Son tres naves con tres capillas. La central está presidida por la imagen de Santiago Apóstol, la del Evangelio está dedicada el Santísimo Cristo de la Expiración y la de la Epístola, que está adornada con un antiguo retablo barroco y renacentista compuesto de diferentes piezas de madera policromada de Santa Lucía y Santiago, se ubica Nuestra Señora del Socorro, aunque antiguamente se encontraba una pequeña talla del siglo XIII de la Virgen de las Nieves.
Fueron los santiaguistas que controlaban el castillo los que levantaron la ermita en honor de Santiago Apóstol, no obstante la devoción popular se inclinó por otra imagen del templo, un Cristo que figura en las Relaciones Topográficas de Felipe II como una imagen muy devota, de gran altura. Por este motivo y por sus obras milagrosas, según consta en los archivos parroquiales, desde 1621 se empieza a llamar la Ermita del Santísimo Cristo de la Expiración.
Lamentablemente la imagen fue quemada durante la Guerra Civil aunque, según dicen, algunos vecinos conservan en secreto restos de este Cristo. Se decidió en 1939 encargar al escultor Cayo Liágan una nueva imagen a semejanza de la destruida por un importe de 5000 pesetas. Es tal la devoción que despierta el Cristo de la Expiración, que los últimos viernes de cada mes y todos los del mes de marzo, se abre el camarín para que pueda ser besada la imagen. Por esta veneración y el cementerio contiguo, son habituales las visitas de los vecinos a este rincón de Montiel.

Pegado a esta ermita tenemos un mirador hacia el Castillo de la Estrella, que ofrece buenas vistas del entorno. La ermita es muy visitada por los vecinos de Montiel, pues le tienen gran devoción al Santo Cristo.

• IGLESIA DE SAN SEBASTIAN

Está situada en el casco antiguo del pueblo sobre una elevación natural del terreno. Forma parte del conjunto integrado por la Plaza Mayor, el Castillo de la Estrella y ella misma. Esta zona del pueblo es consecuencia de la ampliación de la villa con calles de claras reminiscencias medievales, siendo frecuentes las calles estrechas y con recodos, que normalmente acaban en callejones sin salida. Fue edificada en 1440 por el Infante Enrique de Aragón para sustituir a la Iglesia de Nuestra Señora de la Estrella, situada en la ladera sur del Castillo y que, en aquellos momentos, sufría un estado de ruina bastante acusado. Esta fundación está en consonancia con la época de bonanza económica de la que disfrutaba esta Villa. Su advocación se debe a la veneración que las gentes procesaban para protegerse de la peste.
El templo sigue la tipología propia de la época, en la que entroncan los elementos góticos en la arquitectura y los renacentistas en los elementos decorativos. El material elegido para su construcción fueron los sillares de arenisca roja, como los empleados la centuria anterior en el Castillo de la Estrella. Aún hoy se pueden apreciar en ella restos de la antigua muralla que, procedente de la fortaleza, bajaba para proteger el templo de posibles ataques; no tanto musulmanes como de las guerras entre facciones cristianas que asolaron la zona en el siglo XV.
En planta se desarrolla una cruz latina, reforzada por contrafuertes al exterior y que se remata con un testero plano, que ya anuncia las formas arquitectónicas renacentistas. El sillar de arenisca predomina en la fisonomía de los muros, prefiriéndose los sillares de piedra para los elementos decorativos. Al interior es curiosa la bicromía que se produce por alternar sillares de arenisca gris y roja.

La nave principal presenta serias deficiencias de construcción, que producen en ella una continua tendencia hacia la separación de sus muros. Esta patología obligó desde antiguo a acometer continuas reformas. A los pies del templo se construyó una torre que sigue formas italianas, mucho más esbeltas que las tradicionales castellanas.

En el interior poco se puede apreciar de su planta original, debido a las ampliaciones que se fueron llevando a cabo en diversos momentos de la historia. La más importante fue la remodelación sufrida en el siglo XVI, en virtud de la cual se añadió la cubierta de madera de estilo mudéjar, así como un retablo de pincel que no se ha conservado. En aquel momento se construyeron las dos capillas emplazadas en los brazos del crucero: la de Nuestra Señora de la Concepción y la de San Ildefonso. Las obras culminaron en esta etapa con la construcción de la portada sur y de la torre campanario.
Durante el siglo XVII se reformaron la sacristía y la techumbre. La primera se amplió para alojar las reuniones de la Junta de Partido, que aún se seguían celebrando allí, además se va a decorar pictóricamente con un programa iconográfico sobre los símbolos de la Pasión. En cuanto a la segunda, se sustituyó la techumbre de madera de la nave principal por la actual bóveda de cañón con lunetos, reforzada con arcos fajones. Así mismo, en el crucero se levantó una cúpula ovalada, apoyada sobre pechinas decoradas con los cuatro evangelistas. A los pies de la iglesia se sitúa un coro en alto con balaustrada de madera, volado sobre dos columnas toscanas de piedra, cada una con sus plintos y zapatas de madera.

En el siglo XVIII se van a añadir una serie de capillas (San Joseph), y se reforman las anteriores (San Ildefonso). Este nuevo esquema se basa en la planta cuadrada con bóveda de arista y decoración de yeserías. En ese momento es cuando se trajo desde la aldea de Torres la Virgen de las Nieves, que actualmente se encuentra en el Museo Diocesano de Ciudad Real.

Para esta Iglesia fue desastroso el siglo XIX, origen del grave proceso de deterioro. En la Nochebuena del año 1895 se cayó la torre. Este suceso afectó a las estructuras del templo y motivó la ejecución de unas reparaciones de urgencia. También se levantó una nueva torre, siguiendo el modelo de la anterior.

Ya en el siglo XX la Guerra Civil causó estragos en el templo, que perdió casi todos sus elementos decorativos. Con las reiteradas intervenciones de restauración se ha perdido la planta original, que hoy en día es casi inapreciable.
En una capilla adosada al muro de la derecha se encuentra la Virgen de las Nieves, talla del siglo XIII, recientemente restaurada. En otra de las capillas adosadas se observan arcos de medio punto de tipo clásico.
Desde su plazoleta tenemos buena panorámica del Castillo de La Estrella.

• TORRES

Se dice que Torres fue un lugar de retiro de caballeros, quienes tras sus vidas de lucha terminaban aquí sus últimos días buscando paz y tranquilidad.
La primera referencia que encontramos respecto a Torres, según Hervás, data de 1235. En las donaciones hechas este año por Fernando III, rey de Castilla y de León, se encuentra la Villa de Torres como donación a la Orden de Santiago. No estamos totalmente seguros de que realmente se refiera a dicha villa, aunque Hervás así lo afirma, ya que según el documento los dominios de la villa de Torres se extenderían hasta Beas de Segura. Esto se podría explicar por el hecho de que en 1235, el Campo de Montiel estaba muy despoblado y la villa de Torres se fundara como villa nueva con ánimo de repoblar rápidamente el territorio. Sin embargo tal donación es recogida por Bernavé de Chaves en su capítulo dedicado al Partido de Segura de la Sierra y no en el de Montiel, lo que nos lleva a dudar del testimonio de Hervás. En 1243 encontramos el pueblo de Torres en la lista de lugares que Fernando III confirmó como dominio de la Orden de Santiago en su pleito con el Concejo de Alcaraz, dependiente del Arzobispado de Toledo por las tierras del Campo de Montiel. Aunque la parroquia de Torres, San Bartolomé debía pagar terzuelo al Arzobispado. Esta vez sí que, con seguridad, estamos hablando de Torres de Montiel. Según el Apuntamiento de Bernavé Chaves, en el censo de Diego de la Mota de 1468, Torres cuenta con 20 vecinos pecheros; es decir aproximadamente unos 80 habitantes. Parece que por esta época hubo ciertas disputas sobre a qué villa debía pertenecer la aldea, si a Infantes o a Montiel. En las relaciones de Felipe II de 1575 y en el capítulo de Montiel también se encuentran referencias a la Villa de Torres pero ya como aldea dependiente de Montiel. Según este documento, Torres se encuentra a una "legua buena" de Montiel, y posee Dehesa y dos Alcaldes Ordinarios, dos Alcaldes de Hermandad, y un Alguacil como oficiales del Concejo de Torres. También cuenta la aldea con cura propio, iglesia (probablemente de San Bartolomé), una fortaleza pequeña de argamasa y una ermita dedicada a San Blas. Tenía Torres por esta época con treinta vecinos pecheros (es decir, que pagaban impuestos) por lo que la población real estaría alrededor de 120 habitantes. También se menciona la existencia de diversas tumbas cerca de la iglesia de la aldea marcadas con los escudos de las Órdenes de Santiago y Calatrava. La Aldea de Torres tenía Encomienda propia que compartía con otra aldea de Montiel, Cañamares. La Fortaleza de Torres pertenecía a la primera línea defensiva de Montiel junto a los castillos de Santa Cruz de los Cáñamos y Peñaflor (actual Cerro del Castillón, cerca de Infantes). Probablemente fue construida tras el abandono del castillo de Eznavexore, mucho más al Oeste. En el "Censo de los Obispos" de 1587 se hace referencia a Torres de Montiel con 11 vecinos pecheros, por tanto unos 40 habitantes. Las últimas referencias que hemos encontrado sobre Torres indican que en 1611 tenía jueces propios para su Dehesa y en 1914 su población se había reducido a 5 casas y 13 habitantes. Actualmente ya no existe como pueblo.

• ERMITA DE LA VIRGEN DE LOS MÁRTIRES

El 8 de mayo se celebra el día de esta Virgen. La Orden de Santiago gobernaba en el Campo de Montiel durante el siglo XV, época en la que advocó la imagen de Nuestra Señora la Virgen de los Mártires, Patrona de Montiel, con toda probabilidad como homenaje a los numerosos mártires de las sangrientas batallas contra los musulmanes del vecino reino de Granada. Precursoras de la Virgen de los Mártires, existían en Montiel la Virgen de la Estrella, venerada en la capilla del Castillo y la Virgen de las Nieves que lo era en la iglesia del Castillo de Torres. La Virgen de los Mártires tiene su ermita a tres kilómetros de Montiel, en dirección sur-este. Bordeando el río Segurilla por su margen izquierdo, alcanzamos la ladera de un cerro con una pequeña replaza, lugar donde los montieleños del siglo XV erigieron la ermita que acogiera a su Patrona la Virgen de los Mártires, dándole culto y veneración hasta nuestros días.

Muy cerca del Río Segurilla encontramos a 3 kilómetros de Montiel una ermita de planta rectangular de una sola nave, tejado a 2 aguas y toda encalada de blanco. Su puerta está bajo un porche al oeste; encima de ésta hay un pequeño campanario. El conjunto lo adorna en la zona baja del de río una frondosa y gran arboleda donde hay mesas y sillas para poder pasar el día allí, también hay barbacoas.

Esta ermita esta situada a 2 km de Montiel.

• MONOLITO CONMEMORATIVO DE LA MUERTE DE D. PEDRO I

Es un elemento que puede ser visitado situado a 1 kilómetro de Montiel. Se llega por el Camino de Puebla del Príncipe a las faldas del Cerro de San Polo.

Información de Interés. Ya bajo sitio por las fuerzas de su hermano, Pedro el Cruel intentó una salida desesperada, negociando una rendición por separado (según creía) con Du Guesclin, a quien consideraba más accesible. El militar francés pareció acordar con él y le prometió la fuga, pero, en vez de sacarlo a campo abierto, lo condujo directamente al campamento de Enrique. Una vez frente a frente, ambos hermanos se arrojaron el uno contra el otro con intenciones homicidas: Pedro logró derribar a Enrique y se disponía a matarlo cuando Du Guesclin —hombre de gran fortaleza física— tomó al rey de los pies y consiguió hacerlo caer. Ya Enrique encima de su hermano, apuñaló al monarca repetidamente. Ante la muda acusación de traición en los ojos de Pedro, el general francés pronunció sus célebres palabras: “Yo no pongo ni quito a rey alguno: sólo estoy ayudando a mi señor”. Ya muerto Pedro, su hermano cortó la cabeza al cadáver (la que arrojó a un sendero) y, colocando el cuerpo mutilado entre dos tablones de madera, lo colgó en las murallas del castillo de Montiel para desazón de los oficialistas que aún resistían allí. Viendo el cariz que tomaban los acontecimientos, se rindieron de inmediato. Así, Enrique de Trastámara fue nombrado rey de toda Castilla en reemplazo del hermano, al que había asesinado, y fue coronado con el nombre de Enrique II.

En este lugar nos encontramos un monolito coronado de piedra de apenas 3 metros desde el suelo con la inscripción que dice: “ Aquí murió El Rey D. Pedro I de Castilla . Montiel 23,24 de marzo de 1369 –1974 

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Fiestas y Tradiciones.-

· JORNADAS MEDIEVALES

En el mes de Marzo y durante todo un fin de semana, se conmemora la muerte del Rey Pedro I de Castilla. Los habitantes de Montiel ataviados con los trajes de le época, se trasladan al pasado más glorioso de 1369 cuando la Encomienda de Montiel, era la más poderosa de La Orden de Santiago. Para estas jornadas se habilita un recinto medieval, que alberga un mercadillo de la época con productos auctotonos y donde se puede degustar las típicas delicias culinarias que las Asociaciones de Montiel y el Ayuntamiento que de forma gratuita ofrecen a los asistentes.
Entre otros actos, se representa la batalla de Montiel y la muerte del Rey Pedro I de la mano de su hermano Enrique de Trastámara. Juegos tradicionales y bailes medievales además de luchas con espadas, son otras de las actividades que nos transportarán al Montiel medieval. ( Web Montiel Medieval )

Todo el pueblo de Montiel se transforma en esos días en la Encomienda Santiaguista más significativa del Campo que lleva su nombre, y ofrece al visitante todos estos actos con una imagen sorprendentemente medieval, tanto en la indumentaria de los vecinos como en los pendones y banderas de antiguos linajes que penden de los balcones de sus casas. A la hora del almuerzo los visitantes pueden degustar las migas y las gachas regadas, con los buenos caldos de La Mancha. 

• FIESTAS EN HONOR A LA PATRONA DE MONTIEL "NUESTRA SEÑORA DE LOS MÁRTIRES" 8 de Mayo

• ROMERÍA, 15 de Agosto. Día en que se llevan a su Virgen al Santuario

• FIESTAS EN HONOR AL "SANTO CRISTO DE LA EXPIRACIÓN", 14 de Septiembre.

Montiel Medieval en imágenes

Cada año, a finales del mes de marzo, la villa de Montiel conmemora el aniversario de la muerte del Rey Don Pedro I de Castilla, acaecida en este lugar el 23 de marzo de 1369. Para dicho evento el Ayuntamiento y La Asociación Encomienda de Montiel organizan unas Jornadas de Recreación Histórico Medieval, con un amplio programa de actos, enmarcados en lo que se denomina MONTIEL MEDIEVAL.

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Montiel

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